domingo, 10 de enero de 2016
Si me preguntan por un tal HUGO
Diría que fue, es y seguirá siendo por siempre, un apasionado humanista, consagrao fanático de las relaciones humanas, valiente como ninguno, un caballero en la maximización de la expresión, por pequeño qoe fuese el espacio, no escatimaba oportunidad para el diálogo entre pares o adversos, siempre con profundo respeto defendía lo que creía justo. Sin temor a equivocarme que la definición de MAESTRO debería contener su nombre, es sin duda el hombre más admirable de nuestros tiempos.
Solo por citar un ejemplo, no hay mayor acto de amor al prójimo que el hecho de reivindicar la dignidad a quien le ha sido arrebatada por un sistema excluyente, que en el pasado le negaba frontalmente la oportunidad de salir de las tinieblas de la ignorancia a las personas señaladas y sepultadas en el subsuelo de la mas cruel estratificación social: los pobres. El permitirles hoy día a los jóvenes y a los que no lo son tanto, un acceso ilimitado a las letras, al conocimiento, al ejercicio pleno del pensamiento, es darle la oportunidad de volver a nacer, ésta vez en la luz, después de haber sido condenados a una vida oscura; es proveerles de cobijo a quienes fueron desnudados y han andado vulnerables por un camino frio y hostil, mucho más ahora que nuestras sociedades han evolucionado a eras de conocimientos, tecnología y maquinización, donde cada día es más necesario el desarrollo de criterios propios que garanticen la preservación de la especie ante la proliferación desmesurada de posibles sustitutos robóticos. La alienacion es natural, pero es el conocimniento y la posibilidad de ser sujetos críticos y no objetos ciegos, la única herramienta para defendernos de los maléficos patrones des sistema capitalista.
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